Esta semana ha traído movimientos que difícilmente pasarán desapercibidos: OpenAI cierra uno de sus productos más icónicos, Meta da por finiquitado su gran apuesta por el metaverso y el mundo de las startups empieza a obsesionarse con una nueva métrica que lo dice todo sobre dónde estamos. Aquí va el resumen de lo que importa.

OpenAI cierra Sora y apunta a la robótica

OpenAI ha anunciado el cierre de Sora, su herramienta de generación de vídeo. El movimiento no es una retirada vergonzosa —Sora fue genuinamente impresionante cuando llegó— sino más bien una señal de que la empresa está eligiendo sus batallas. La generación de vídeo tiene ya a Runway y a Google con Gemini pisándole los talones, y claramente alguien en OpenAI decidió que no podían ganarlo todo.

Lo interesante no es el cierre en sí, sino hacia dónde va el equipo: World Simulation for Robotics. El equipo que construyó Sora se dedicará ahora a crear simulaciones del mundo físico para el entrenamiento de robots. Tiene todo el sentido: entender el movimiento, la física y el espacio es exactamente lo que necesitan los modelos para robotizar bien.

Como efecto secundario notable, el cierre cancela también un contrato de 1.000 millones de dólares con Disney, que había apostado por Sora para usar personajes de sus franquicias en vídeos generados. Quedará para los libros de historia como uno de los contratos que nunca fue.

La startup de IA aplicada al mundo jurídico, Harvey, acaba de cerrar una ronda de 200 millones de dólares que eleva su valoración a 11.000 millones. En total, la empresa ha acumulado ya 1.000 millones en financiación desde su fundación.

Lo que hace interesante esta noticia más allá de las cifras es el movimiento geográfico: Harvey ha abierto oficina en España y ya está reclutando abogados de los despachos de primera línea —Cuatrecasas, Pérez-Llorca— para integrar sus modelos en los flujos de trabajo legales de alto nivel. La IA legal ya no es un experimento marginal, es una apuesta estratégica con capital serio y presencia local.

Token Maxing: ¿cuántos tokens gastas al mes?

En Silicon Valley ha emergido un nuevo indicador de estatus profesional: el presupuesto de tokens. El llamado token maxing describe la tendencia de empresas como Meta o Shopify a incluir el consumo de tokens de IA como variable en las evaluaciones de rendimiento de sus ingenieros. No basta con cumplir objetivos, hay que demostrar que se usa la IA al máximo.

Jensen Huang, de Nvidia, lo ha expresado a su manera: contratar un ingeniero de medio millón de dólares y no darle al menos 50.000 en tokens de IA sería una señal de alarma. El mensaje implícito —y que desde Nvidia tiene un evidente interés comercial— es que la productividad ahora se mide también en consumo computacional.

La otra cara del fenómeno es la aparición de ofertas laborales donde el presupuesto de tokens figura al lado del salario y las stock options. La pregunta que queda en el aire: ¿esto mide productividad real o simplemente incentiva gastar por gastar?

Rebellions: 400 millones para chips de inferencia

La startup surcoreana Rebellions ha cerrado una ronda de 400 millones de dólares con una valoración cercana a los 2.400 millones. La empresa diseña chips especializados exclusivamente en inferencia —no en entrenamiento— de modelos de IA.

Esto se está convirtiendo en una categoría clara: las GPUs de Nvidia son potentísimas pero generalistas, y para el uso masivo en producción —donde se ejecutan millones de inferencias diarias— hay una enorme eficiencia que ganar con hardware dedicado. Rebellions es una de las apuestas más grandes en esa dirección fuera de EEUU.

ARC AGI 3: ni el 1% para los mejores modelos

La ARC Prize Foundation ha presentado ARC AGI 3, la tercera versión de su benchmark para medir inteligencia artificial general. La afirmación de partida: los humanos resuelven el 100% de las tareas, pero los mejores modelos actuales —incluyendo las últimas versiones de GPT y Claude— no alcanzan ni el 1%.

El anuncio merece contexto. El ARC AGI original fue presentado como infranqueable; en poco más de un año, los modelos lo resolvían sin dificultad. Lo mismo pasó con ARC AGI 2. En lugar de frustrarse por esto, quizá debería verse como el indicador más honesto de la velocidad de avance del campo: llevan cuatro años sacando versiones “inalcanzables” y siguen siendo alcanzadas. El benchmark va por la tercera versión en menos de cinco años.

Meta cierra Horizon Worlds: ¿el entierro del metaverso?

Meta ha confirmado el cierre de Horizon Worlds, el mundo virtual tridimensional en el que Zuckerberg apostó decenas de miles de millones. Después de gastar más de 80.000 millones de dólares en Reality Labs, el proyecto de convivencia social en realidad virtual queda archivado.

Lo revelador no es el fracaso en sí —que era visible hace años— sino el patrón que revela: Meta lleva una larga lista de intentos de diversificarse más allá de la publicidad en redes sociales (la criptomoneda Libra, Facebook for Work, el Portal, Horizon Worlds) y ninguno ha cuajado. El negocio publicitario sigue siendo su única fuente de ingresos real.

Eso no significa que toda la apuesta en hardware muera: las Quest siguen vendiéndose, las gafas Ray-Ban con pantalla tienen tracción real. Pero la visión original —sustituir la pantalla por mundos inmersivos donde trabajar y socializar— choca contra un problema básico: demasiada fricción. Mientras la IA reduce los pasos necesarios para hacer casi cualquier tarea, las gafas inmersivas los multiplican.

HARK: el fundador de Figure AI apuesta por un nuevo hardware para la AGI

Brett Adcock, fundador de Figure AI, ha presentado HARK, una startup que lleva ya ocho meses operativa con 100 millones de dólares puestos de su propio bolsillo. El objetivo: crear un nuevo tipo de dispositivo dedicado para interactuar con la inteligencia artificial general.

Los detalles técnicos son escasos, pero la idea es que el teclado, el micrófono o la pantalla no son la interfaz natural para la AGI. HARK quiere diseñar el hardware que sí lo sea. No son los únicos en esa carrera: OpenAI lleva tiempo sin dar noticias del proyecto con Jony Ive, el ex gurú de diseño de Apple. Ahora tienen competencia declarada.


La semana en IA mezcla cierres con aperturas, métricas nuevas con debates antiguos. Lo que une todo: la velocidad sigue siendo la constante y las apuestas de hace dos años —Sora, el metaverso— envejecen rápido. Lo que viene, en cambio, suena a robótica, chips especializados e interfaces que todavía no sabemos qué forma tendrán.